
I'm an outsider.
Siempre fui diferente en algo, todos somos diferentes en algo, sino, la vida no tendría sentido. Pero con el paso del tiempo, supe que yo no concordaba entre las personas de mi edad... no compartía sus pensamientos, ni ellos mi madurez. Eso me hizo seria. Sí, aunque no lo crean, esta loca alguna vez fue seria. Algunas personas me enseñaron que lo divertido era mostrarte tal cual sos, aunque por hacerlo te crean raro.
Nunca voy a concordar con mis amigas, lo sé. Nunca vamos a pensar igual, y sí, vamos a seguir peleando por ello. Pero estoy muy, muy orgullosa de lo que soy.
Aprendí que ser diferente puede ser lindo, reconfortante. Me encanta que la gente me mire raro, yo voy por la vida desentonando del resto del mundo, y es genial. Porque me divierte ponerle caras raras a un flaco cuando me mira, y que se ría, o se asuste. Me encanta hacerle morisquetas a los nenes por la calle para que se rían y bailar en el colectivo. Cuando algo te hace diferente, aprendés a verlo como una virtud. Un defecto no siempre es un defecto.
Amo la cara de la gente cuando con solo catorce años hablo de política y defiendo mis ideas a capa y espada. Me gusta cantar por la calle y bailar con mis amigas en medio de pavón, me gusta ir sonriendo en un día de lluvia y llevar un paraguas rojo chillón entre tanto gris.
Recuerden siempre que hacerse notar no es algo malo, somos quienes somos, y tenemos que dejar ver a los demás nuestros verdaderos colores.
Nunca voy a concordar con mis amigas, lo sé. Nunca vamos a pensar igual, y sí, vamos a seguir peleando por ello. Pero estoy muy, muy orgullosa de lo que soy.
Aprendí que ser diferente puede ser lindo, reconfortante. Me encanta que la gente me mire raro, yo voy por la vida desentonando del resto del mundo, y es genial. Porque me divierte ponerle caras raras a un flaco cuando me mira, y que se ría, o se asuste. Me encanta hacerle morisquetas a los nenes por la calle para que se rían y bailar en el colectivo. Cuando algo te hace diferente, aprendés a verlo como una virtud. Un defecto no siempre es un defecto.
Amo la cara de la gente cuando con solo catorce años hablo de política y defiendo mis ideas a capa y espada. Me gusta cantar por la calle y bailar con mis amigas en medio de pavón, me gusta ir sonriendo en un día de lluvia y llevar un paraguas rojo chillón entre tanto gris.
Recuerden siempre que hacerse notar no es algo malo, somos quienes somos, y tenemos que dejar ver a los demás nuestros verdaderos colores.