viernes, 24 de junio de 2011

Extraño.-

Caminar por TUS calles, esas que te vieron correr, saltar, reír, cantar e incluso llorar. Adueñarte de ellas de nuevo, que el pasado vuelva a vos como un flash. Que cada momento, único en si mismo, se te impregne como un aroma y te llene de aire, cargado de felicidad. Y a pesar de que sentís esa familiaridad, ese: esta es mi casa, las calles son las mismas, pero vos no. Usás otro uniforme y te sentís fuera de lugar, como si desencajaras con tu pantalón oscuro, entre tanto celeste chillón, ese que tanto amás. La perra que antes saludabas cada día, llamándola Princesa, porque nunca supiste su nombre, ya no te hace tanta fiesta como antes. Y aunque sea tonto, las lágrimas te inundan los ojos, porque sentís que sos una extraña en TU lugar, en tu casa. El kiosquero que te vendió todos los dulces que se pusieron de moda en caaada época, ese que te conoce desde hace muchos años, te pregunta por qué ya no pasás tan seguido, y de repente un recuerdo te invade: 17 de Diciembre del dos mil nueve, acto de fin de año, tu director se acerca y te dice: sos una gran persona, te vamos a extrañar. Y mucha, mucha suerte en la vida. Asentís y sonreís, en cuanto estás sola, te arrinconás en una de las paredes de tu colegio, las que lo presenciaron todo, y dejás que las lágrimas empapen tus mejillas, largás todo el dolor que tenés acumulado, las sensaciones que te produce dejar ese lugar que tanto amás. Así es como te encuentran tus amigas, así es como te abrazan, diciendo que ellas siempre van a estar.
Llegás corriendo a la puerta de tu colegio y te colgás de tu amiga. Le susurrás un: felices quince La! te amo amiga. Y volvés a ver a tus viejos compañeros con el que fue tu uniforme por muchos años, sí, el de celeste chillón, y caminás con tus amigas por las calles de Lanús. Llegan a la plaza y empiezan los huevasos, harina, motaza y keptchup. Se ríen, gritan, sacan fotos. Son muchos y se divierten. Van a la casa de una de las chicas y se quedan un rato. Y cuando volvés, estás sola con las calles de nuevo, el pasado te vuelve a inundar y te duele, sentís un hueco donde antes había amor, amor hacia tu vida, tu lugar. Sentís los gritos de Emilia diciendo que va a hacer ring rajen, la canción de las chus, y de nuevo los gritos de Emmi-de esos siempre hubo muchos-. Caminás por las mismas calles de siempre, haciendo ese recorrido que lleva tu marca, mirás y ves que todo sigue igual, pero sentís que no encajás, que sos un visitante, no la de siempre, la que todos conocen porque lleva siete años haciendo el mismo camino. Y recordás a Emmi pidiéndote que vuelvas, a Lally diciendo que extraña a su Florshu linda, y vos diciendo que te encantaría volver, pero sabés que no se puede, que solo podés soñar. Y por dentro te duele, te duele saber que por buen grupo que armes, nunca van a ser ellas, nunca van a ser TU grupo, porque ustedes tienen algo que las hace únicas, aunque todavía no sepas que es. Confianza, mucha, amistad a montones, gritos, sonrisas y canciones, bailes y recuerdos.
Sentís como si Lanús te mirara, como si te preguntara por qué te fuiste, por qué vas tan poco, y por qué todo ahí te duele tanto. Y pensás en que es por que lo amás, porqu es tu lugar, por que esperar al 277 por dos horas es algo que estás acostumbrada a hacer, y ya hasta no te molesta, que caminar con uniforme, ya sea el celeste chillón o la pollera tableada a cuadros, te encanta, y más te encanta hacerlo rodeada de tus amigos.
Volvés a ver a tus compañeros, aquellos que nunca consideraste amigos, solo compañeros, y sentís que aunque todo está igual, ahora es: te acordás de tal? y sabés que te acordás de todos, porque viviste siete años junto a ellos, y solo hace uno y medio que te fuiste. Todo duele, todo te lastima, porque todo es una mezcla de felicidad, tristeza, recuerdos, y confianza en esas calles que te vieron crecer.

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